El due diligence legal es el proceso más infravalorado de cualquier transacción de M&A. Los compradores quieren cerrarlo rápido. Los vendedores quieren mostrar lo menos posible. Y los asesores a veces se convierten en gestores de checklist en lugar de verdaderos investigadores de riesgo. El resultado: transacciones que se cierran con contingencias escondidas que aparecen meses después, ya sin remedio. Este artículo analiza los 6 errores más comunes en el due diligence legal en México y cómo un buen proceso puede evitarlos.
El due diligence legal no es un trámite. Es el proceso por el cual el comprador entiende exactamente lo que está comprando: la existencia legal de la sociedad, el estado de sus contratos, sus contingencias fiscales, laborales y regulatorias, sus litigios activos y pasivos, y la situación de sus activos intangibles.
Un buen due diligence no solo identifica problemas — determina si esos problemas son dealbreakers, negotiation points o simplemente riesgos asumibles. La diferencia entre esas tres categorías puede cambiar completamente la estructura y el precio de una operación.
En México, una proporción significativa de las PYMEs y empresas medianas tienen su libro corporativo desactualizado o directamente perdido. Asambleas no protocolizadas, cambios de administración no inscritos en el RPC, aumentos de capital sin la formalidad requerida — todos generan problemas de legitimidad en la transmisión de acciones.
Hemos visto operaciones donde el "vendedor" de las acciones no tenía un título accionario actualizado o donde el representante legal que firma la operación no tenía facultades vigentes para hacerlo.
El pasivo laboral es, junto con el fiscal, la contingencia más común y más difícil de cuantificar en una empresa mexicana. Las relaciones de trabajo terminadas sin los documentos correctos, los esquemas de outsourcing en zona gris antes de 2021, los bonos y prestaciones adicionales prometidos verbalmente — todo genera potencial pasivo.
El comprador que asume acciones asume también los pasivos laborales históricos de la empresa. A diferencia de la compra de activos, en la compra de acciones no hay "fresh start".
"El comprador que cierra un M&A sin due diligence profundo no compró una empresa — compró una caja cerrada con todo lo que hay adentro, incluyendo lo que no quería."
Alejandro Arenas · Socio M&A, TROIT Legal StudioLos contratos comerciales de la empresa objetivo son activos (y pasivos) del negocio. Una cláusula de change of control puede generar que el contrato más valioso de la empresa — el que justifica su valuación — se extinga automáticamente con el cambio de accionistas.
Los contratos de arrendamiento, distribución, licencias de software y servicios críticos suelen tener estas cláusulas. En operaciones con empresas tech, las licencias de software pueden ser incluso más valiosas que los activos físicos.
El SAT tiene 5 años para auditar una empresa. Una compra de acciones sin revisión del expediente fiscal puede resultar en que el comprador herede una empresa con créditos fiscales determinados o en proceso de determinación por ejercicios anteriores a la operación.
Los temas más frecuentes que encontramos en due diligence fiscal: operaciones con proveedores en lista 69-B, esquemas de subcontratación pre-reforma, deducciones en exceso o no documentadas, y diferencias en precios de transferencia.
En muchas transacciones modernas — especialmente en empresas de tecnología, retail y servicios — los activos más valiosos son intangibles: marcas, software, bases de datos, knowhow y relaciones con clientes. Sin embargo, la propiedad intelectual suele ser el área menos revisada en un due diligence estándar.
Preguntas clave: ¿La marca está registrada a nombre de la empresa o de un fundador personal? ¿El software es propio o licenciado? ¿Los desarrolladores que construyeron el producto firmaron cesión de derechos? ¿Hay licencias de código abierto que restrinjan el uso comercial?
Este es quizás el error más común y el más costoso. En muchas operaciones, el due diligence comienza después de que el precio ha sido negociado y el comprador ya está emocionalmente comprometido con la operación. Esto invierte los incentivos: en lugar de usar los hallazgos para tomar la decisión de comprar, se usan para justificar por qué no hay que preocuparse por lo que se encontró.
Un due diligence efectivo debe comenzar antes de comprometerse con el precio definitivo, no después.
Un buen due diligence no solo protege — genera valor en la negociación. Cada contingencia identificada puede traducirse en un ajuste de precio, una retención en garantía (escrow), una representación y garantía específica en el contrato, o una indemnización autónoma del vendedor.
En TROIT estructuramos los hallazgos del due diligence en tres columnas: el riesgo, el impacto económico estimado y la mitigación contractual recomendada. Eso le da al cliente una herramienta concreta para negociar, no solo un catálogo de problemas.
Nuestro equipo de M&A puede conducir el due diligence completo o una revisión de red flags exprés. Primera llamada sin costo.
Hablar con el equipo M&A →